Nada es fácil en una Copa del Mundo diría Murphy, y lo comprobamos una vez más ayer. Después del difícil triunfo de Brasil por 1-0 contra Suiza, “Tite”, el técnico de los pentacampeones, dijo en la conferencia post-juego: “Nos hizo falta Neymar”. Naturalmente, no exageraba y era preciso. Neymar es para Brasil, lo que Messi para Argentina, un jugador bandera, que cuando no está, se siente. A lo largo de 83 minutos, sin un tiro al marco de Suiza, y con Brasil necesitando un jugador revulsivo para abrir espacios y hacer circular la pelota más rápido siendo menos previsible, la pelota seguía rodando alrededor del inexpresivo 0-0. Ninguno de los cambios le funcionaba a “Tite” que veía como Brasil, aunque disponía de opciones, manejaba hilos y dominaba estérilmente mientras se acercaba el final con una repartición de puntos que le servía pálidamente a los dos equipos, no movía la pizarra. Fue entonces que la incidencia de Rodrygo, presente desde hace un rato, se hizo sentir.  

LA MURALLA SUIZA, PERFORADA

Con  siete defensas suizos bien posicionados en dos líneas para repeler ataques como los troyanos, Vinicius, un permanente dolor de cabeza por la izquierda aún sin poder sacarle ventaja a su velocidad de sprinter, entregó a Rodrygo destapado, y éste sin pérdida de tiempo, conectó con Casemiro. Ese remate de derecha del centrocampista que entró junto al poste izquierdo del arquero Sommer, fue una transfusión de sangre para los preocupados seguidores de Brasil, y un grito de redención. No fue un 1-0 tan apreciado por su significado, como el logrado en 1970 contra Inglaterra en Guadalajara con gol de jairzinho, pero su utilidad fue indiscutible porque aseguró el boleto de Brasil a octavos con 6 puntos, junto con Francia y Portugal…Tantas veces se aproximó Brasil al gol, siendo “secado” una y otra vez por esa defensa suiza aprieta tuercas, que parecía resignado al 0-0, cuando llegó la pelota a Vinicius y el Estadio se cargó de electricidad. La combinación con Rodrygo y Casemiro, geometría pura, terminó con el suspenso. Aunque Brasil juege mejor que el otro, siempre se le exigen goles, y solo uno parece muy poco.

VINICIUS NO PUDO ESCAPAR

Brasil enfrentó un problema. El técnico de Suiza, Murat Yakin, planeó frenar a los extremos brasileños Vinicius por la izquierda y Raphinha por la derecha. El propósito, obviamente quitarle profundidad a los ataques por las rayas, que permiten abrir el juego y proporcionar mejores posibilidades por el centro. Raphinha terminó buscando el centro donde pierde importancia, y Vinicius estuvo batallando con un tenaz, hábil y veloz Reider, que no le regaló ni una pulgada. En sus intentos de fuga, Vinicius nunca estuvo solo. Pese a ese cuido, fue Raphinha quien cruzó  un  balón que Vinicius remató de volea y por poco marca. Suiza siempre replegada, refugiada en la posibilidad de contras, presionó levemente a una defensa brasileña que dispuso de espacios para salir asegurando conexiones desde atrás. Cuando no tienes registrado un solo disparo a la cabaña cómo el equipo suizo, no puedes aspirar a vencer, y hasta el empate es un premio excesivo. Con 3 puntos detrás de los 6 de Brasil, el equipo suizo clasifica empatando con Serbia, si Camerún no provoca otra inmensa sorpresa derrotando a Brasil. 

BRUNO FERNANDEZ SEPULTA A URUGUAY

En la victoria de Portugal contra Uruguay por 2-0, Bruno Fernández el “as” del United fue la figura cumbre más allá de sus goles, uno enviando ese centro dibujado con plantilla de curvas, que pareció despeinar a Cristiano antes de entrar, y dejó sin acción al arquero Rochet; y el discutido penal de Jímenez, ejecutado con frialdad y maestría, desajustando al arquero con un taconeo previo que lo hizo mostrar hacia que lado se inclinaría. Como Cristiano había sido reemplazado minutos antes, Fernández se encargó de cobrar el penal. Por movilidad, capacidad para penetrar y fijar conexiones, seguridad en las entregas y estar atento para las recuperaciones oportunas, Fernández fue seleccionado el Más Valioso del juego. Portugal fue mejor que Uruguay, pero se trababa en los avances muy centralizados, buscando a Cristiano la mayor parte de veces. Atrás 0-1 desde el minuto 54, Uruguay intentó crecer en agresividad pero Bernardo Silva en el centro y Fernández por la izquierda, con el ingreso de Rafael Leao, mantuvieron el peligro latiendo. El penal, terminó con Uruguay, limitado a un punto y necesitado de vencer a Ghana.

Hoy por tratarse de juegos decisivos, dos jornadas dobles a las 9 de la mañana y 1 de la tarde. Ecuador-Senegal y Holanda-Catar a primera hora, luego, el esperado Irán-Estados Unidos y Gales-Inglaterra.